EL CORREO PROVINCIAL DE ENTRE RÍOS (1814 - 1853)

Historia Postal de la provincia de Entre Rios
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EL CORREO PROVINCIAL DE ENTRE RÍOS (1814 - 1853)

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Estimados colegas:
Transcribo el texto del artículo "EL CORREO PROVINCIAL DE ENTRE RÍOS (1814 - 1853)", publicado en la "REVISTA FAEF" N° 142. Buenos Aires, Diciembre 2013.
A quienes interese el artículo escaneado, por mensaje me indican un Email, para enviárselo.
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EL CORREO PROVINCIAL DE ENTRE RÍOS (1814 - 1853)

por Humberto Brumatti (hbrumatti@arnet.com.ar)



"Aquí en Entre Ríos, el país es ondulado, verde, regado por

numerosos y tortuosos arroyos y de vez en cuando sombreado

y aún adornado por bosques de algarrobo.

"Los hatos de ganados eran más grandes, los caballos más lindos,

los campesinos más atléticos."

(John Parish y William Parish Robertson) (albores del siglo XIX) (Obra citada)



ANTECEDENTES DEL CORREO COLONIAL

En el territorio entrerriano, el servicio postal comienza a funcionar en la época colonial española, cuando en 1774 se establece la denominada Carrera de Postas al Paraguay, para comunicar Buenos Aires con Asunción. Los correos a caballo partían de Buenos Aires y por tierra llegaban a Santa Fe, desde donde cruzaban el río Paraná en pequeñas embarcaciones hasta el incipiente pueblo de Paraná, continuando por tierra a destino. La responsabilidad de mantener esta carrera de postas fue de la Administración Principal de Correos de Buenos Aires,

La Administración de Correos de Paraná es instalada en 1779, siendo nombrado Antonio Centurión para atenderla. Ambos también dependían de Buenos Aires.

Las comunicaciones son ampliadas en 1801 con la Carrera de Postas del Río Uruguay, que vincula Colonia con otras localidades situadas en la Banda Oriental (actual territorio de la República Oriental del Uruguay), y cruzando el río Uruguay, también con Entre Ríos, en cuyo trayecto son instaladas las administraciones de Correos de Concepción del Uruguay, Gualeguaychú y Gualeguay, las tres dependientes de la de Montevideo. Los primeros Administradores de Correos de estas villas fueron José Miguel Diaz Vélez, Juan Melgar Pérez y Jaime Gasset, respectivamente.

Desde Colonia, la correspondencia se intercambiaba con Buenos Aires, capital del Virreynato del Río de la Plata, despachándola en pequeñas y rápidas embarcaciones llamadas chasqueras .

Al año siguiente esta carrera se extiende desde Concepción del Uruguay a Misiones, siempre bordeando el río Uruguay. Sobre esta ruta, en 1810 se crea la Administración de Correos de Mandisoví, a cargo de Tomás Ramón de Cardamo.

Esta situación continúa hasta los sucesos de la Revolución de Mayo, a la cual todas las villas entrerrianas adhirieron de inmediato, y que según el historiador César B. Pérez Colman :

"Encontró a Entre Ríos con su campaña escasamente poblada, sus pequeñas villas estratégicamente ubicadas a lo largo de sus grandes ríos, y su comercio casi nulo, a excepción del que le producía la exportación clandestina de sus productos pecuarios, aprovechados por un reducido número de industriales.

"El interior de la Provincia estaba en poder de gauchos que vivían la libérrima y fácil vida que le deparaban de consuno, las riquezas espontáneas de la naturaleza, la bondad del clima, la ausencia de autoridades y las escasas obligaciones derivadas de su rudimentaria civilización.

"El 1810, ninguna de las pequeñas villas de Entre Ríos contaba con más de quinientos habitantes, la población total de la Provincia no pasaba de veinte mil", cantidad que poco cambió como más adelante vemos en el Censo de 1820.


LA TRANSICIÓN

Los sucesos a partir del 25 de mayo de 1810 con la Revolución de Mayo y la instalación del primer gobierno patrio en Buenos Aires, no afecta el poder colonial español que se mantiene en Montevideo. Las villas de Concepción del Uruguay, Gualeguaychú y Gualeguay, adhieren a la Revolución, y en consecuencia sus respectivas administraciones de Correos cesan su dependencia de Montevideo, donde continúan gobernando los realistas españoles, y pasan a subordinarse a la Administración Principal de Correos de Buenos Aires.


Ante la nueva situación, que interrumpe la ruta de la carrera de postas entre las poblaciones entrerrianas situadas sobre el río Uruguay, con las de la Banda Oriental, una de sus primeras resoluciones de Buenos Aires, es modificar el encaminamiento de las comunicaciones hacia ella, haciéndolo vía Paraná y Santa Fe. Para ello crea la carrera de postas entre Gualeguay con Paraná, pasando por Nogoyá, villa donde se inaugura una Administración de Correos a cargo de Eloy Caminos.

De 1813 conocemos un documento fechado el 16 de junio, que anota los siguientes puntos de la Carrera del Uruguay, Misiones y Montevideo : Areco, San Pedro, San Nicolás, Rosario, Coronda, Santa Fe, Paraná, Punta Gorda (actual Diamante) , Nogoyá, Gualeguay, Concepción del Uruguay, lugar donde se bifurcaban, por un lado en dirección al norte , llegando hasta los pueblos de las Misiones, y por el otro a los pueblos de la Banda Oriental. Los días de salidas de Buenos Aires eran el 5, 13, 21 y 29. El regreso desde Concepción del Uruguay se producía a los 18 o 20 días posteriores.

En la situación política y militar existente en 1814, los postreros actos de gobierno del poder central instalado en Buenos Aires sobre el territorio entrerriano, consideramos ocurren ese año, cuando el Director Supremo del Río de la Plata, Gervasio de Posadas, dicta dos decretos: uno el 10 de septiembre donde crea y señala los límites del territorio de la nueva Provincia de Entre Ríos, con capital en Concepción del Uruguay, mientras otro del 6 de octubre establece la Administración Nacional de Correos, con jurisdicción sobre las demás provincias. Sin embargo, debido a las luchas civiles, que asolaron durante décadas a Entre Ríos, por los motivos que señalamos más adelante, días después el servicio de correos cesa su subordinación administrativa con Buenos Aires, y de hecho adquiere autonomía provincial, junto con las carreras de postas.


CORREO PROVINCIAL

El reconocimiento de Entre Ríos como una provincia con límites definidos en 1814, ocurre en una década cuando en su territorio abundan los acontecimientos políticos y militares. Hasta ese momento los españoles realistas con base en Montevideo, combatían contra los patriotas en una parte del territorio que hoy conforma la provincia, y en aguas de los ríos Paraná y Uruguay que la envuelven.

El ascenso de uno de los protagonistas, el caudillo de la Banda Oriental, general José Gervasio Artigas, liderando la Liga Federal, también conocida como Liga de los Pueblos Libres, que incluía a Entre Ríos, y que por este motivo la provincia participa en conflictos que pronto pasan a los enfrentamientos armados, tanto con el gobierno porteño, como también desde 1816 con los portugueses que invaden el territorio uruguayo, desde donde hacen algunas incursiones a suelo entrerriano, enfrentamientos con altibajos que se prolongan hasta 1820, cuando se produce un grave desacuerdo dentro de la Liga, que culmina cuando el caudillo entrerriano general Francisco Ramírez, en una situación complicada, no acepta la hegemonía de Artigas sobre la provincia, y el problema se define mediante el enfrentamiento armado, donde Ramírez prevalece sobre Artigas en combates decisivos, y finalmente lo derrota completamente en julio de 1820, obligándolo a abandonar para siempre el escenario regional, y a internarse en el Paraguay.

Sobre este tumultuoso período, Pérez Colman comenta: "Desapareció la ordenación administrativa en materia postal, de antes existente, por lo que tanto las autoridades como los particulares, debieron emplear mensajeros especiales para remitir sus comunicaciones dentro de la Provincia. En general, la falta de medios de transportes, obligó a la mayoría de los habitantes a echar mano de los viajeros, como intermediarios indispensables."

En estos años, el único nombramiento provincial de un Receptor de Rentas que conocemos, es José Ramírez para cumplir las funciones en Paraná, desempeñándose en el período de 1817 a 1821. No descartamos designaciones similares en otras villas, de breve duración, que no quedaron documentadas por las circunstancias que se vivían entonces.

El 29 de septiembre de 1820, Ramírez expide el Reglamento Constitucional, de la efímera República de Entre Ríos (en realidad una provincia constituida por Entre Ríos, Corrientes y Misiones), al mismo tiempo que asume como Jefe Supremo de la misma. En el capítulo "Reglamento para el Orden Político", encontramos un precario arreglo para reestablecer los servicios de postas y correos, al incluir en el artículo 29 la disposición de confiar en los Comandantes Departamentales, el cuidado y mejoramiento del servicio de postas, hasta que se dicten ordenanzas sobre el mismo y la renta de correos. La trágica muerte en combate del caudillo entrerriano en julio del año siguiente, posterga su cumplimiento.

Entre las medidas de gobierno que Ramírez ordena realizar en 1820, se encuentra el primer censo de población en la provincia, y aunque falta el relevamiento de algunas áreas aisladas o escasamente pobladas, es considerado bastante completo para la época, permitiéndonos conocer información de interés, del cual extraemos un resumen de la cantidad de habitantes, cuando pocas personas sabían leer y escribir, y la mayor parte de las pocas cartas enviadas trataban asuntos oficiales o comerciales :

Partido Villa / Pueblo Resto Partido Totales

Paraná 4.282 - 4.282

Gualeguaychú 804 779 1.583

Concepción del Uruguay 1.223 2.402 3.625

Feliciano y otros - 4.668 4.668

Nogoyá 537 729 1.266

Matanza (actual Victoria) 188 1.221 1.409

Rosario del Tala 280 1.221 1.501

Gualeguay 550 1.172 1.722

Total 20.056



Entre las ocupaciones registradas de los censados, encontramos :

Correo : 2 (Nogoyá 1, Matanza 1). En este caso, no sabemos si se trata de empleados de una oficina o chasques.

Maestros de Postas 27 (Partidos : Paraná 1, Feliciano 5, Nogoyá 9, Rosario del Tala 2, Gualeguaychú 2, Gualeguay 3,

Concepción del Uruguay 5).

Postillones: total 94



FUNCIONAMIENTO ADMINISTRATIVO


Desde 1814 Entre Ríos comienza a dar sus primeros pasos como una nueva provincia, donde deberá asumir responsabilidades, entre ellas asegurar las comunicaciones. El momento no es el mejor. En el complejo panorama existente entonces, y que se repetirá varias veces en la primera mitad del siglo XIX, por los conflictos políticos y militares, conocerá pocos períodos completos de paz y estabilidad, siendo sus hombres incorporados durante años al ejército provincial, el comercio seriamente afectado y las comunicaciones terrestres muchas veces interrumpidas por los desplazamientos de los ejércitos en lucha o porque todos los hombres útiles, incluso los destinados al servicio de postas, eran reclutados sin contemplaciones.

Pese a todos estos trastornos, dentro de las circunstancias, los servicios de postas y correos fueron de las pocas actividades esenciales que, en los períodos difíciles, a veces con suma precariedad, consiguieron mantener cierta continuidad en su funcionamiento, con el esfuerzo realizado por las autoridades provinciales, locales y militares, para quienes revestía especial importancia el rápido intercambio de la correspondencia oficial.

Muerto Ramírez en 1821, es reemplazado por el coronel Lucio Mansilla, quién el 28 de septiembre asume como Gobernador de la Provincia de Entre Ríos, mientras Corrientes y Misiones pasan a gobernarse en forma separada.

Entre sus primeras medidas de gobierno, designa Ministro General de Hacienda a Celedonio José del Castillo, quién de inmediato se dedica a reorganizar las administraciones de Rentas, nombrando a quienes se hacían cargo en cada villa :

José María Urdinarrain en Concepción del Uruguay; Matías Pérez en Gualeguay; José María Lacunza en Gualeguaychú ; Ramón Pereyra en La Matanza (desde 1829, llamada Victoria), y Juan Rodríguez en Mandisoví (en 1823).

El 9 de febrero del año siguiente, Mansilla declara capital de la provincia a Paraná, y el 14 de marzo promulga el "Estatuto Provisorio Constitucional de la Provincia de Entre Ríos", incluyendo entre los "Derechos Particulares", el :


"Artículo 103º - "Es prohibido a los Jueces y Magistrados toda requisición arbitraria y apoderamiento injusto de los papeles y correspondencia de un ciudadano; cuya medida solo podrá adoptarse en el caso y bajo la formalidad prevenida por el artículo 100 de esta sección, siendo ella conducente a concluir la prueba de su crimen."

La realidad militar y política de los años posteriores, muchas veces convertirá a estos derechos en letra muerta.


En el transcurso de 1822, se trabaja para normalizar la situación de las postas, consiguiéndose los maestros de postas y postillones necesarios para su funcionamiento, en los parajes que faltaban.

La organización administrativa postal comienza el 28 de enero de 1823, cuando del Castillo se dirige a los :

"Sres. Administradores y Receptores de las Cajas

"El Sr. Gobernador de esta Provincia D. Lucio Mansilla en fecha 22 del corriente ha nombrado de Administrador General de

Correos a D. Diego Miranda; y nos manda comunicarle a Uds. para que se entiendan con dicho Administrador en los asuntos

de dicho ramo, obedeciendo sus órdenes."


Por un decreto fechado el 18 de febrero, Mansilla dispone :

"A los Ministros Generales de Hacienda de la Provincia.

"El Gobierno ha acordado y decreta :

"Queda prohibida la conducción de cartas por particulares, tanto interior como exteriormente. Al efecto, ordénese a los Ministros Generales de Hacienda dispongan lo conveniente, para que se cele en lo posible el cumplimiento de este artículo en el territorio de la Provincia en el mismo orden y por los mismos medios que se cela la introducción o extracción clandestina.

"Los buques, de cualquiera destino que precedan, que trajeren cartas a su bordo, son obligados a presentarlas en la Capitanía del Puerto, para que pasen a la Administración de Correos.

"En el caso de urgencia, se pueden dirigir por particulares las comunicaciones sin esperar al Correo, haciéndolas franquear antes por la Administración.

"Los que contravinieren a los artículos anteriores sufrirán por la primera vez la pena de 6 pesos de multa para el que lo denunciare, doce por la segunda, y por la tercera la arbitraria que el Gobierno tenga a bien imponer.

"Y se transcribe a Uds. para su cumplimiento en la parte que les corresponde."


Desde la época colonial, el servicio de Correos constituía una Renta que, entonces funcionaba en forma independiente, siendo además su responsabilidad organizar y mantener las carreras de Postas. A partir de 1821, cuando nuestra provincia comienza su propia organización, el mantenimiento de las postas pasa a ser competencia de los comandantes militares por su carácter estratégico, mientras la aceptación y entrega de correspondencia, que generaba ingresos, queda bajo el control del Administrador de Rentas, quién al mismo tiempo asume de hecho la responsabilidad de Administrador de Correos, pues el escaso movimiento postal, no justificaba el nombramiento rentado de una persona para esa función. y además, el dinero abonado por el pago del servicio, se consideraban una "renta" más, ingresada en el rubro "Renta de Correos". Esta doble responsabilidad, postal y económica, se encuentra documentada en las guías que acompañaban la correspondencia entre las Administraciones de Correos entrerrianas, siempre firmadas por quienes revistaban como Administradores de Rentas.

En las villas y pueblos eran escasas las viviendas construidas de material, cuando las había. Las autoridades no cumplían sus actividades en las mejores condiciones de comodidad y seguridad, causándoles preocupación por los bienes guardados bajo su responsabilidad, o como en el caso de quienes estaban presos, que obligaba a tenerlos engrillados para impedir su fácil fuga de viviendas endebles.

Uno de los intranquilos es el Administrador de Rentas ( y Correos ) de Gualeguaychú, Pablo Gutiérrez , quién el 19 de abril de 1822 se dirige a su superior en Paraná, en los siguientes términos :

"No considero seguros los fondos de esta caja en ningún rancho de paja como lo son los de esta villa y para no exponerlos a un robo se ha de servir Ud. mandar disponer de ellos lo más pronto posible, para quitarme este cuidado que me tiene en continuo sobresalto."

Estas situaciones se prolongarán por años, sean por edificios poco seguros, o por invasiones de fuerzas enemigas de la provincia, que obligaban a enviar el dinero recaudado a lugares más resguardados alejados del área de conflicto.

En la practica, las funciones de Miranda se reducían a la atención del servicio postal en Paraná, despachando y recibiendo correos que transportaban chasques a caballo, con mayor actividad respecto a otros pueblos, por la cantidad de habitantes y ser sede de las autoridades provinciales. Lo describe un informe suyo fechado el 5 de diciembre de 1827 y dirigido al Ministro de Hacienda, del cual transcribimos :

"La casa que ocupa el correo tiene una ventana siempre abierta: por esta se sirve al público (hace Diez años) de las cortas comunicaciones que entran y salen, sin haberse notado en este dilatado tiempo el menor perjuicio a la Renta, ni al Público.

" Cuando por casualidad llegan a venir muchas cartas, pongo lista al público, y es para mí muy cómodo más cuando son tres o cuatro, suelo excusar el ponerla por que en el acto las remito por mi criado a sus títulos, y de este modo se halla el Público más bien servido.

"La Administración carece de Reglamento. Sobre este mecanismo, porque nunca le dado, por los Gobiernos anteriores, quizás creyendo no ser de tanta importancia por el corto número de comunicaciones que giran."

Esta comunicación permite conocer el escaso movimiento de correspondencia, y la falta de un reglamento que regulara el manejo del servicio postal.

Además, la apacible reseña de su trabajo en Paraná en 1827, no coincide con la "anarquía entrerriana" , como los historiadores denominan al período de 1827 a 1832, donde graves acontecimientos, con hechos de armas, y varias revoluciones con sus correspondientes bruscos cambios de gobernadores y demás autoridades, justifican la calificación.

Esto afecta el movimiento postal y en consecuencia la recaudación, siendo un ejemplo lo sucedido en 1829, cuando el 31 de diciembre Miranda eleva los comprobantes del año, informando sobre la escasa actividad de su oficina, como también que "Las demás Administraciones nada han producido según consta de las relaciones de los Administradores, y esto resulta de que en los buques que van y vienen conducen la mayor parte de las correspondencias y esto refluye en perjuicio del Ramo". Se contrabandeaban las cartas, sea para no abonar la tarifa correspondiente, o mayor seguridad en la entrega, sobre todo si el contenido lo exigía.

El 6 de abril de 1832, el nuevo Gobernador, Pascual Echagüe, establece el "Reglamento para los puertos de la Provincia", cuyo artículo 47º ordena "Queda prohibida la exportación de cartas cerradas sin el marchamo del correo. Todo individuo que las conduzca sin este requisito pagará veinte y cinco pesos de multa que se aplicarán a mejoras del puerto, y a más pagará el porte de las cartas. Lo mismo se entenderá para con los que no entreguen las cartas que conducen a su arribo a esta el Capitán del Puerto, para que sean remitidas al Administrador de Correos."


Cada Capitán de Puerto, cumplía esta disposición con las cartas que recibía, transfiriéndolas documentadamente al respectivo Administrador, quién las entregaba a los destinatarios que residían en el lugar, o las expedía a destino cuando se domiciliaban en otros pueblos.


Cuatro años después, Echagüe ordena los horarios de atención al público en las oficinas del Gobierno. En el caso de las Administraciones de Hacienda y Receptorías, desde el 1º de noviembre hasta el 31 de marzo, será de siete a doce de la mañana, en los demás meses de ocho de la mañana hasta la una de la tarde. A más una hora y media de atención en la noche. Para los casos extraordinarios no hay horas, ni días feriados, muy especialmente en el despacho de correspondencia importante.


En una descripción recordando a Paraná en 1836, se anota : "El correo era servido por chasques, y la más de las veces por pasajeros que gratuitamente conducían las cartas particulares". Si esto sucedía en la capital de la provincia, en aquella época con unos 5 a 6.000 habitantes, imaginemos lo que acontecía en los poblados con menor cantidad de habitantes.


Desde 1839 y por varios años, la guerra civil enfrenta a federales y unitarios. Los primeros gobiernan las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, por nombrar algunas de las principales. Mientras los unitarios, muchos de ellos con base en Montevideo donde están refugiados, utilizan la capital uruguaya como base de sus actividades políticas y militares, contando con la ayuda de Francia y Gran Bretaña. Por su ubicación geográfica, Entre Ríos es uno de los escenarios del conflicto.


El general Justo J. de Urquiza en 1842 asume como Gobernador titular de la provincia, y por la situación beligerante existente, pasa a conducir el Ejército en operaciones, que suele obligarlo a estar lejos de Paraná. Por este motivo, el manejo de lo relacionado con la administración provincial se encuentra en manos del llamado Gobernador delegado, Antonio Crespo, hombre de su confianza, manteniendo ambos casi diaria recíproca comunicación mediante chasques, donde tratan importantes asuntos de gobierno.

Sobre las peligrosas peripecias que entonces solían padecer los administradores de Correos, entre los casos conocidos, citamos lo sucedido a los de Concordia y Gualeguaychú :


En la batalla de Arroyo Grande librada cerca de Concordia contra invasores unitarios el 6 de diciembre de 1842, triunfan las tropas al mando de Urquiza, quién luego de la victoria, designa a Ciriaco Torres como Receptor de Rentas en Concordia . El comienzo de su gestión no es fácil: primero, encuentra que se perdieron los archivos, quizás destruidos o llevados por los vencidos. Sus problemas continúan, cuando a principios de 1844 debe escapar a C. del Uruguay, desde donde escribe al Ministro de Hacienda en Paraná : "Me hallo en este punto a consecuencia de la entrada que hicieron los salvajes correntinos en el pueblo de La Concordia. Por mi lado me he salvado de las garras de aquellos y con un amigo el archivo y los fondos que estaban a mi cargo."


Por suerte Torres logra salvar la vida y los fondos que le estaban confiados, porque al regreso escribe "No hemos encontrado un solo edificio; pero ni el más triste rancho, que no haya sido intencionalmente destrozado en sus puertas, ventanas, armazones y la parte de los muebles que no han podido conducir."



Otro caso es lo ocurrido en 1845 en la próspera Gualeguaychú, cuando Giuseppe Garibaldi, entonces al servicio del gobierno de Montevideo, y que años más tarde se convertirá en héroe nacional italiano, con sus soldados toma por sorpresa y saquea la villa. La Administración de Rentas no se salva. Pasados los acontecimientos, el 6 de octubre el administrador Domingo Alagón comunica al Ministro General de Hacienda, Vicente del Castillo (hijo de Celedonio) : "el 20 del ppdo. setiembre fue saqueada la caja y oficina a mi cargo por las hordas de piratas extranjeros que acaudillaba el salvaje unitario Coronel José Garibaldi. Uno de sus titulados oficiales (el salvaje unitario Julián Grané) se apoderó de esta oficina de Hacienda y se llevó cuatrocientos treinta y seis pesos cuatro reales, fondos de la Caja del Estado" . Como si esto fuera poco, Alagón, otras autoridades y personas importantes, son tomados prisioneros y amenazados ser fusilados por Garibaldi, quién al retirarse, ante el pedido realizado por los comerciantes extranjeros de Gualeguaychú, los deja en libertad.


Finalizadas por el momento las luchas civiles que exigían sacrificios ocupando tiempo, dinero y esfuerzos de autoridades y habitantes, en 1847 comienza un período de tranquilidad, donde se reorganiza la administración provincial. Entre otras disposiciones de gobierno, en nota del 28 de abril, Crespo le recuerda a del Castillo :


"Habiéndose apercibido el Gobierno el abuso establecido de remitir o recibir correspondencia por medio de los patrones de buques que hacen el comercio con la Provincia en contravención al art. 47 del reglamento de la Capitanía del Puerto, dispuso por circular del 11 de febrero dirigida a las administraciones subalternas de hacienda que se observara escrupulosamente el referido artículo; y en razón de no haber oficina de correos en los Pueblos del interior, se ordenó que las dichas administraciones cobraran el porte de las cartas y lo agregaran al caudal público; cuyo importe por informe de esta Administración de Correos se fijó a un real cada carta sencilla, y dos reales por onza de peso de las dobles o paquetes que no sean de impresos públicos, lo que también circuló el 23 del mismo mes.

"Estas resoluciones fueron comunicadas al Comandante General de Armas para que las comunicara al Capitán de Puerto de esta Capital quien a este solo respecto debía entenderse con el Administrador General de Correos.

"Como el causal que resulta de la correspondencia particular pertenece al Tesoro público, y a mas resultarían algunos inconvenientes en la cuenta y razón del pequeño ingreso que puede reportarse por las anteriores disposiciones, es conveniente dejar subsistir éstas en la forma que está ordenado, y que esta Administración principal solo perciba lo que cobre o salga de este puerto de la dicha correspondencia sin obligación de entregar a Ud. dicho producto, pues tiene para ello caja particular de la que a su tiempo rendirá cuenta, y entonces se tomará la disposición más conveniente."

Algunos documentos proporcionan información sobre tarifas y recaudación postal. Una constancia fechada en Concordia el 31 de marzo del mismo año, y firmada por el mencionado Torres, permite conocer la cantidad de cartas recibidas en el transcurso de ese mes, y las vías por donde ingresaron:

"Me hago cargo a favor del Estado de veinte y tres pesos, un real procedentes de ciento cincuenta y siete cartas sencillas y catorce dobles, regulado el valor del porte de las primeras a un real cada una, y el de dos reales el de las segundas, todas las que en el mes de la fecha, fueron introducidas en esta Receptoría a mi cargo las unas con procedencias de las embarcaciones fondeadas en los Puertos del Yuquerí y Vizcocho, y las otras conducidas por tierra de la Ciudad del (Concepción del) Uruguay."


En 1847 desaparece el pueblo de Mandisoví, cuando los pocos habitantes que van quedando, son trasladados a otro cercano y más conveniente emplazamiento, siendo el nuevo pueblo llamado Federación.


Entre las resoluciones administrativas dispuestas al año siguiente, se encuentra lo publicado por el periódico "El Federal Entrerriano" del 27 de abril :


"Aviso del Ministerio de Hacienda

"Por disposición del Exmo. Sr. Gobernador y Capitán General de la Provincia fecha 4 de marzo último, ha sido suprimida la

Administración General de Correos, e incorporada la oficina de la estafeta al despacho del Ministerio de Hacienda al cargo del

que subscribe.

"Vicente del Castillo

"Paraná, Abril 19 de 1848".


Ese año también son creadas las administraciones de Rentas ( y Correos) en Diamante y La Paz, siendo los primeros en atenderlas Manuel Agulla y Damián Gondira, respectivamente.


Ante el desarrollo de los episodios que culminan en la Batalla de Caseros, el 1º de septiembre de 1851, Crespo designa a Mariano Espiñeira como Administrador General de Correos en la provincia "para el más rápido y mayor servicio del Estado en ese ramo muy especialmente en las actuales circunstancias en que el país se encuentra."


Entre sus decisiones de buena organización, Espiñeira hace imprimir las guías utilizadas para acompañar a la correspondencia, que por falta de ellas se confeccionaban totalmente manuscriptas, encabezadas con la leyenda "De la Administración de Correos de.........a la de........". En las mismas se indicaba el importe a cobrar al destinatario en los casos cuando circulaban sin el sello o indicación de "Franca", por no haber sido previamente abonada la tarifa correspondiente al destino de cada carta.


Para despachar la correspondencia se podía utilizar la siguiente alternativa : el remitente abonaba la tarifa de la carta en el momento del depósito, tras lo cual el empleado interviniente como constancia aplicaba sobre la cubierta el sello FRANCA, o escribía la palabra, junto con el identificatorio de la oficina de origen si lo tenía, o el franqueo lo abonaba el destinatario al recibirla.


Cada provincia argentina manejaba en forma independiente sus asuntos postales. Hasta ahora no hemos logrado conocer como conciliaban y pagaban los cargos contables por el intercambio de correspondencia entre ellas, y con el Correo de la República Oriental del Uruguay, con el cuál Entre Ríos también intercambiaba despachos postales, según documenta la guía que reproducimos.


Información de interés sobre lo recaudado por el servicio postal, la suministra el ministro del Castillo, en el "Estado General de la Contaduría que manifiesta los ingresos e inversiones de caudales que se han hecho por las Administraciones y Receptorías de Rentas de la Provincia", correspondiente al año 1848, donde en un ingreso total de 336.399 pesos, la Renta de Correos produce 679 pesos y 3 reales, mientras en 1849, en un ingreso de 398.969 pesos, a Correos corresponden 878 pesos y 4 1/2 reales.


Diversos motivos, sobre todo políticos y económicos que perjudicaban a provincias como Entre Ríos, terminan por enfrentar a Urquiza con el gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, quién, a falta de un Presidente de la entonces Confederación Argentina, con la delegación de poderes en su persona por parte de las provincias, había asumido el manejo de las Relaciones Exteriores. Periódicamente renunciaba a esa responsabilidad, y los gobiernos provinciales se la rechazaban. La ruptura entre ambos gobernadores se produce el 1º de mayo de 1851, cuando Urquiza se pronuncia abiertamente contra Rosas al aceptarle esa renuncia y reasume para Entre Ríos el ejercicio de las facultades inherentes a su territorial soberanía, que incluye manejar sus asuntos con países extranjeros "hasta tanto que congregada la Asamblea Nacional de las demás provincias hermanas, sea definitivamente constituida la República."


Los acontecimientos se precipitan. Urquiza firma un tratado con Brasil y Uruguay, quienes aportan fuerzas militares, a las que ya cuenta Entre Ríos con sus provincias aliadas, permitiéndole organizar en Diamante el llamado "Ejército Grande", con el cual cruza el río Paraná, y avanza hacía Buenos Aires, en cuya cercanía el 3 de febrero de 1852 tiene lugar la Batalla de Caseros, donde vence a Rosas, abriendo un nuevo capítulo en la historia argentina


El Correo y los chasques a caballo, tienen especial protagonismo cuando Urquiza realiza los preparativos para avanzar sobre Buenos Aires. Lo demuestra la gran cantidad de correspondencia que diariamente enviaba desde Diamante al gobernador delegado Crespo en Paraná, instruyéndolo de los pasos que debía dar en apoyo a las operaciones del Ejército Grande en los momentos previos y durante el pasaje del río, como también con otros destinos.


Sobre la actuación del administrador Agulla en estos trascendentes momentos, el historiador Ricardo Brumatti recuerda :


"Cumplió un papel preponderante atendiendo las necesidades del ejército que pasó por Diamante rumbo a Caseros, haciéndose cargo de la compra y posterior distribución de la carne para el racionamiento de las tropas, la provisión de tabaco, papel y yerba con el mismo destino, el pago se sueldos y socorros otorgados en ese momento y continuar con sus obligaciones administrativas que le imponía la marcha de la oficina."



ADMINISTRADORES DE CORREOS


Como hemos visto, desde 1823 Paraná tuvo un Administrador de Correos, instalado en oficina independiente, y además encargado de aspectos elementales de coordinación para el funcionamiento del servicio postal en la provincia, porque la tarea del transporte terrestre siempre estuvo en las carreras de postas, organizadas y sostenidas por los comandantes militares de cada departamento.


En las demás villas y pueblos, lo relacionado con los asuntos postales fue manejado por el Administrador de Rentas de cada lugar, quién asumía la función de Administrador de Correos, porque la escasa cantidad de correspondencia no justificaba el nombramiento de una persona para atender exclusivamente este servicio.


La mayoría cumplió con responsabilidad sus obligaciones, a veces en difíciles circunstancias, y nos resulta extenso nombrar a cada uno. Para representarlos, recordamos al administrador José María Domínguez, quién más se destacó en las diversas funciones que debió desempeñar:

Nace en Gualeguaychú en 1816. A los 21 años ingresa como oficial auxiliar en la Administración de Rentas de Gualeguaychú, siendo con posterioridad nombrado Administrador en Gualeguay, donde permanece hasta 1846, cuando se produce su traslado a Gualeguaychú con igual cargo. En 1855 casa con Nicostrata Benítez, hija del acaudalado hombre de negocios José Benítez, saladerista y fundador del Banco Benítez. Sobre Domínguez, el historiador Mario César Gras dice: "Era decidido partidario del General Urquiza y hombre de clara inteligencia y de conducta notoriamente equilibrada". En 1860 se lo comisiona para inspeccionar las Aduanas de Entre Ríos y Corrientes, pero tiempo después está de vuelta y reasume como Administrador, donde permanece hasta enero de 1862, cuando el gobernador Urquiza lo nombra Ministro General de la Provincia. Luego fue elegido Gobernador de Entre Ríos para el período 1864 -1868, actuando con honestidad y prudencia. Al término de su mandato regresa a Gualeguaychú, donde ocupa el cargo de Jefe Político. Fallece en su ciudad en 1871.



SIGNOS POSTALES




Hasta ahora se conocen los correspondientes a Concepción del Uruguay, Gualeguay, Gualeguaychú, Mandisoví y Paraná, que estuvieron largos años en uso, y reproducimos tomados de las obras de Walter Bose y Víctor Kneitschel.



MEDIOS DE TRANSPORTE


Desde la época colonial, el medio de transporte terrestre fue el caballo. Los carruajes livianos eran muy escasos y las lentas carretas no se adaptaban a la celeridad requerida para trasladar la correspondencia, la cual era conducida en forma exclusiva por correos a caballo, más adecuados para transitar por los malos caminos existentes, a veces simples huellas y, a la falta de puentes.


En las carreras de postas, los maestros de postas eran los dueños de aquellas donde prestaban servicio. Su principal obligación consistía en tener un determinado número de caballos en buen estado, por cuyo uso los particulares pagaban por legua y caballo, y sin cargo para los correos oficiales.


Las postas estaban situadas cada 20 a 25 kms, allí los viajeros mudaban caballos, y además podían descansar y comer, para lo cual existían algunas comodidades mínimas, cuando las había.


En cuanto a los postillones, que dependían del maestro, pocas veces cobraban sueldo, y cuando esto ocurría, era por regla general, muy reducido. Tenían por misión llevar los partes oficiales y correspondencia girados "de posta en posta", y acompañar a los viajeros y correos especiales hasta la posta vecina, para traer de vuelta los caballos utilizados.


Quienes prestaban este servicio, eran personas humildes, y muchas veces desprovistos de lo más elemental, cuyo principal beneficio era poseer, junto con los postillones o auxiliares que lo ayudaban, el antiguo llamado "fuero de Correos" que, impedía fueran incorporados a los ejércitos en lucha en las frecuentes levas que al efecto se realizaban, aunque no siempre se les respetaba este derecho, y asimismo, más de una vez los grupos armados en marcha les arrebataban los pocos caballos que tenían. Por las postas pasaron no solo los conductores de oficios, pliegos y encomiendas, sino también los personajes prominentes de la época.


La muy complicada década de 1810 desordena seriamente las carreras de postas. Cuando a fines de 1821 es reinstalada la tranquilidad, comienza el difícil trabajo de reorganizarlas, tarea que culmina el 18 de febrero de 1823, cuando Mansilla firma un Decreto reglamentando el servicio de las Postas del Estado, del cual citamos:


"Art. 6º - Son obligados los Maestros de Postas a prestar los auxilios necesarios a los que corren la posta a cuenta del

estado, sin exigirles estipendio alguno.

"Art. 7º - Para recompensar este servicio, el servicio asignará desde 1º de marzo a cada Maestro de Posta de la Provincia las

cantidades que manifiesta la demostración que sigue."


También deja establecidas seis carreras de postas, con cabecera en Paraná, que vinculan los principales centros poblados de la provincia. Estas rutas se mantendrán en los años siguientes, aunque con algunas modificaciones cuando era necesario por razones de mejor servicio.


Siendo las principales villas entrerrianas, ribereñas de los ríos Paraná y Uruguay, las pequeñas embarcaciones que comerciando y trasladando viajeros surcaban sus aguas, al mismo tiempo eran aprovechadas para confiarles a sus patrones, o algún pasajero conocido, el envío de correspondencia.


Muchas veces la vía fluvial era la única manera de hacer llegar segura la correspondencia, cuando en situaciones bélicas en tierra, y bloqueos en el río de la Plata a la ciudad de Buenos Aires, principal centro comercial donde los entrerrianos compraban y vendían, las pequeñas embarcaciones siempre encontraban la manera de eludir controles o incautaciones, aprovechando todos los riachos, arroyos y escondrijos que solo sus hábiles patrones conocían en detalle en el extenso Delta del río Paraná.


Sobre las condiciones en las cuales entonces desarrollaban sus actividades quienes se dedicaban al transporte fluvial, el historiador Juan Bosco Oberti describe: "Cumplían con mucha irregularidad sus viajes y generalmente salían cuando completaban su carga, es decir, no estaban todavía fijados sus itinerarios, dependiendo ello de los factores climáticos y de las permanentes revoluciones en una u otra orilla, cuando confiscados eran, convertidos en transportes de tropas o armados en barcos de guerra."

La guerra civil desatada en 1839, y que se prolonga varios años, de nuevo daña las comunicaciones terrestres. Recurrimos al historiador Juan J. A. Segura para conocer que estas campañas militares "Interrumpieron el servicio que regularmente cumplían las postas. Por otra parte, el estado de éstas era sumamente precario como que las atendían gratuitamente vecinos pobres y muchas veces desprovistos de las comodidades más elementales y hasta de caballos suficientes."


Entre septiembre y octubre de 1849, el Comandante Militar de cada Departamento de la Provincia cumple con la orden de elevar al Gobierno una minuciosa "Relación de las Postas que existe en el Departamento, con especificación de los Maestros que las dirigen, número de postillones que tiene cada una y sus nombres, parajes en que están situadas, caballos con que están dotados y distancias de una a otra" . Fueron detallados 19 derroteros, que funcionaban vinculando todas las poblaciones. Todas las rutas convergían al Campamento de Calá, estratégicamente situado en el centro de la provincia, donde Urquiza poseía su principal fuerza militar. A esta organización la consideramos el comienzo de la preparación para su enfrentamiento con Rosas, donde le era imprescindible poseer un muy eficiente sistema de comunicaciones.


Los peligros y dificultades a los cuales entonces estaban expuestos los chasques, que poco trascendían por considerarlas bastante comunes, se reflejan en una noticia posterior, publicada en Gualeguaychú en febrero de 1860, que resulta ilustrativa : "Nos aseguran que el conductor del correo del Paraná, en este último viaje, al pasar por el río Gualeguay, en dirección a ésta, casi se ahoga, y gracias a la divina providencia ha escapado milagrosamente. Se vio en la necesidad, por salvar la valija, de nadar como unas diez cuadras, con ella agarrada de los dientes, perdiendo un dinero que traía, su recado y parte de su ropa."


Sobre los medios empleados para transportar los envíos postales, resulta interesante el informe mensual correspondiente a febrero de 1852 elevado por el Administrador de Gualeguaychú, del cual extraemos el siguiente detalle :


Entradas de cartas

De la Capitanía de Puerto..150

del Paraná................................21

del Diamante.............................1

de Nogoyá.................................1

de Concordia............................5


Salidas de cartas

A Paraná...................................1

a Concepción del Uruguay...5

a Gualeguay.............................1

a Concordia............................. 1


Esto demuestra que la mayor cantidad de cartas ingresaban en embarcaciones cuyos patrones, cumpliendo con el reglamento vigente, las entregaban al Capitán de Puerto de arribo, siendo exigua la encaminada utilizando el correo oficial que transitaba por las postas.


El escaso número de las expedidas, lo atribuimos a que los remitentes de una mayor cantidad de cartas, sin paso previo por el Correo, utilizaban los medios de comunicación fluvial, enviándolas a la mano hasta el puerto de destino, donde se repetía el procedimiento de presentarlas a la autoridad del mismo, o la alternativa de entregarla sin más trámites al destinatario.


Comienza en 1853 el primer servicio regular fluvial sirviendo a Entre Ríos, que será por el río Uruguay, transportando pasajeros, correspondencia y carga, realizado por el vapor uruguayo "Progreso", con itinerario de Montevideo a Salto (Uruguay) y escalas en los puertos situados en ambas márgenes del río Uruguay, entre ellos Gualeguaychú (ingresando al río Gualeguaychú), Concepción del Uruguay y Concordia. Al año siguiente lo reemplaza el "Uruguay ", con igual bandera.



COLOFÓN

Luego de Caseros, Urquiza queda interinamente a cargo de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina hasta que se reúna el Congreso Nacional. El 11 de setiembre de 1852 estalla una revolución en Buenos Aires y esta provincia decide segregarse de la Confederación. Urquiza desiste de sofocarla y el día 22 establece el gobierno nacional provisorio en Paraná. Allí dicta varias medidas progresistas, como la libertad de navegación en los ríos a todo buque mercante, cualquiera sea su nacionalidad o procedencia, que beneficia a Entre Ríos, atrayendo inversiones y desarrollando más sus industrias, basadas principalmente en la faena de vacunos, cuya importante producción de cueros y carnes saladas, era embarcada para varios países americanos y europeos.


Los puertos de Paraná, Diamante, La Paz, Gualeguay, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay y Concordia, figuran entre los habilitados para operar sin problemas. Esto posibilitará sin restricciones el intercambio comercial con Uruguay y Paraguay, como también con otros países extranjeros, actividad hasta entonces monopolizada por el puerto de Buenos Aires.


Santa Fe es la ciudad donde el 1º de mayo del año siguiente es sancionada la Constitución Nacional, que se ocupa del Correo en tres artículos, y por Decreto del 8 de junio del año siguiente se produce la organización de los Correos y Postas de la Confederación, la cuál no modifica el servicio postal prestado en Entre Ríos, entonces con mejor estructura y funcionamiento que la mayoría de las demás provincias.


Urquiza es electo Presidente de la Confederación, asumiendo el 5 de marzo de 1854. El día 22, por Ley es federalizada la provincia de Entre Ríos, quedando bajo la directa y exclusiva dirección del Presidente y la Legislatura Federal. Conforme a ello, por decreto firmado dos días después, Paraná es designada capital provisoria de la Confederación.


En esta nueva realidad, el hasta entonces correo provincial pasa a jurisdicción nacional, aunque en el ámbito entrerriano el servicio postal conserva la estructura administrativa anterior, pues sigue dependiendo del Ministerio de Hacienda, ahora nacional, y el Administrador de Rentas de cada población, también continua atendiendo las actividades postales como Administrador de Correos Nacionales.



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Juan Pablo Miri
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Re: EL CORREO PROVINCIAL DE ENTRE RÍOS (1814 - 1853)

Mensaje por Juan Pablo Miri »

Gracias Humberto muy bueno
Abrazo

Juan Pablo

"Por una filatelia argentina con mas escritores" :wink:
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